A lo largo de los primeros meses de 2026, el ecosistema de asesoramiento científico en España ha continuado consolidándose y ampliando sus espacios de colaboración. Ciencia en el Parlamento (CeeP) ha seguido impulsando iniciativas orientadas a fortalecer la conexión entre evidencia científica y toma de decisiones públicas, tanto a escala regional como internacional.
Uno de los proyectos que ha marcado este inicio de año ha sido el desarrollo del programa ConExt “Extremadura Conecta Ciencia y Política”, financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). Durante los últimos meses, el programa ha avanzado con nuevas actividades formativas y espacios de encuentro entre comunidad científica y responsables públicos de la región. La segunda jornada de formación, celebrada en Cáceres el pasado mes de abril, puso el foco en uno de los grandes retos del asesoramiento científico contemporáneo: cómo traducir el conocimiento experto en herramientas útiles, comprensibles y oportunas para la decisión política.
La sesión reunió a investigadores, representantes institucionales y especialistas internacionales en interfaz ciencia-política para reflexionar sobre cuestiones clave como la construcción de confianza entre actores, los distintos tiempos de la ciencia y la política o la necesidad de adaptar los formatos de evidencia a los contextos institucionales reales. En regiones atravesadas por desafíos vinculados a la transición ecológica, la sostenibilidad o la gestión territorial, fortalecer estos espacios de diálogo se vuelve cada vez más estratégico.
Este trabajo de conexión entre ciencia y política también ha tenido una importante dimensión internacional. En marzo se publicó el informe “Interfaz ciencia y política: asesoramiento científico en Iberoamérica y oportunidades para una cooperación regional informada en evidencia”, impulsado por la Fundación Carolina y elaborado por Emilia Aiello, Alma Cristal Hernández Mondragón y Leonor Sierra. El estudio ofrece una amplia radiografía sobre el estado del asesoramiento científico en 21 países iberoamericanos y plantea recomendaciones concretas para reforzar la cooperación regional y consolidar estructuras institucionales de asesoramiento.
La participación de Emilia Aiello y Leonor Sierra, vicepresidentas de Ciencia en el Parlamento, refleja además el creciente papel que la asociación viene desempeñando dentro de las redes internacionales dedicadas al fortalecimiento de la interfaz entre ciencia y política. El informe pone sobre la mesa los desafíos contemporáneos que requieren comunidades de conocimiento conectadas, mecanismos estables de cooperación y espacios institucionales capaces de integrar evidencia científica en la elaboración de políticas públicas.
A lo largo de estos meses, Ciencia en el Parlamento también ha seguido participando activamente en distintos espacios institucionales vinculados al asesoramiento científico en España.
Entre ellos destaca la participación en el Consejo Asesor de la Oficina C del Congreso de los Diputados, un espacio fundamental para continuar fortaleciendo el papel de la evidencia científica dentro de la actividad parlamentaria y seguir consolidando una cultura de colaboración entre comunidad investigadora e instituciones públicas.
Además, durante las últimas semanas hemos asistido a la primera edición de las “Conversaciones C”, que contó con el experto en neurociencia Rafael Yuste como invitado especial. El encuentro permitió abrir una conversación en torno a los retos científicos, éticos y democráticos asociados al desarrollo de las neurotecnologías y la inteligencia artificial, poniendo nuevamente en el centro la importancia de construir espacios de debate público
informados y plurales.
Todo ello confirma algo que en Ciencia en el Parlamento llevamos años defendiendo: el asesoramiento científico no se limita únicamente a producir evidencia, sino que implica también generar relaciones de confianza, construir lenguajes comunes y consolidar comunidades capaces de sostener el diálogo entre ciencia y política en el largo plazo.
Seguimos trabajando para que ese ecosistema continúe creciendo. Porque fortalecer la conexión entre conocimiento científico y decisión pública sigue siendo una tarea colectiva y una condición imprescindible para afrontar los grandes desafíos sociales, tecnológicos y ambientales de nuestro tiempo.