China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, anunció recientemente su objetivo de producir al año hasta 200.000 toneladas de hidrógeno verde, una energía renovable que se presenta como una de las mejores formas de descarbonizar el planeta. Además de limpia, promete ser segura y asequible. Si se cumplen las expectativas, en 2030 será más barato freír un huevo con hidrógeno que con gas natural. El Gobierno ha destinado a proyectos relacionados con esta tecnología 1.555 millones de euros salidos de fondos europeos hasta 2024 y, probablemente, en el Parlamento se debatirán más decisiones al respecto.

 ¿Pero saben sus señorías qué es la electrólisis, el procedimiento que permite separar los componentes del agua, el hidrógeno y el oxígeno? ¿Merece la pena invertir en esta energía limpia en vez de en otras? ¿Seremos capaces de autoabastecernos? Ellos son los que tendrán que legislar al respecto, así que más vale que estén bien informados.