Tres ejemplos de cómo el asesoramiento científico puede ser útil en política y para la sociedad.
En noviembre, la presidenta del Congreso de los Diputados en España, Ana Pastor, anunciaba la creación de una oficina parlamentaria de asesoramiento científico “antes de que termine esta legislatura”, una petición de toda la comunidad científica liderada por la iniciativa ciudadana #CienciaenelParlamento. En diciembre, las Cortes Generales destinaron una partida presupuestaria con este fin.
Pero, ¿cómo mejorará esta oficina la actividad de los políticos? ¿Qué impacto tendrá en la sociedad? Estas preguntas han sido recurrentes desde el comienzo de la iniciativa. Para responderlas, conviene fijarse en tres ejemplos de países europeos como Reino Unido, Francia o Alemania que, desde hace décadas, disponen de oficinas de asesoramiento científico parlamentario.