Las vacunas no están vinculadas con el autismo, la homeopatía no tiene propiedades curativas y un coche eléctrico contamina menos que uno de diésel o de gasolina. En tiempos de chismorreo, la ciencia recuerda que aunque muchos asuntos siguen inmersos en el debate, hay otros que están demostrados y son incuestionables. Por eso, desde hace unos meses, un grupo de científicos de todos los campos está impulsando la creación de una Oficina de Asesoramiento Científico en el Congreso de los Diputados que oriente al poder político a la hora de legislar.

“Prácticamente todos los temas pueden apoyarse en la evidencia científica, porque hablamos de ciencias naturales, sociales o económicas”, explica Jorge Barrero, director general de la Fundación Cotec, entidad que apoya la iniciativa. “Desde la prevención del suicidio hasta la contaminación del agua, el cambio climático, la conciliación social o la movilidad urbana”, añade. Hace dos semanas tuvo lugar el primer acto, en el que cerca de 100 diputados de prácticamente todos los grupos parlamentarios escucharon varias ponencias de determinados expertos. “En diciembre tendremos una reunión con la Mesa de la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades del Congreso para ver cómo podemos dar continuidad a la iniciativa”, prosigue Andreu Climent, uno de los científicos impulsores.